Los castradores de Dios
Los castradores de Dios

Los castradores de Dios

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,1-6)

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

 Los castradores de Dios. Que mal suena, por favor que mal suena.

Sí, pero peor que suena pueden ser los resultados y sus consecuencias.

El problema no está en el malestar causado al oído, ni en la afección a los “buenos modos” de hablar cuando lo hacemos sobre las cosas de Dios.

El problema no está en la estética ni en la dicción. Eso es cuestión de gustos, alerta, o forma de llamar la atención.

No es ningún problema, nada más que el enunciado del mismo.

El problema está en ser consciente o inconscientemente obstáculo para que la Vida de Dios, su savia, fecunde y alimente a “todos” los hombres del genero humano.

A todos aquellos, que somos “todos”, varones y mujeres por los que nació, murió y resucitó Jesús el Cristo, el resucitado ya no volverá a morir.

A pesar de que sus castradores; en sus silencios inconscientes, en sus palabras inconvenientes y obras incongruentes, lo puedan pensar o desear. Pues, no.

Sepamos todos que su plan de salvación es perfecto y no necesita correctores. Sólo necesita colaboradores convencidos y decididos; vaciados de si mismos para poder ser canales del Espíritu, semilla y savia de Dios.

El Espíritu Santo que por muy “abstracto”, lejano y desconocido que nos suene; es la expresión de Vida de Dios. También llamado Amor de Dios. Persona propia con identidad propia al igual que el Padre y el Hijo. Así que, siempre más Espíritu Santo y ningún punzón utensilio castrante.

Esos, aquellos que bajaban ni siquiera eran apóstoles.

Eso suele pasar mucho con aquellos, por desgracia bastantes, que nunca siendo ni teniendo nada, cuando alguien le da la posibilidad de “ser” y le ofrece facilidades y oportunidades para “tener”; se olvidan de lo que nunca fueron y de su propia miseria.

Lo grave por peligroso,  es que se olvidan de sus orígenes.

Suelen usurpar funciones y misiones que no le pertenecen. Que no nos pertenecen, todos el “mea culpa”.

 

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid… No se puede separar lo divino de lo humano, ni lo humano de lo divino. Así lo quiere el Creador, el Salvador y la Savia Fecundante.

Hay una gran diferencia entre los convertidos por los hombres, y los convertidos por el Espíritu Santo.

Aquellos, son los obstáculos a la Vida de Dios, y estos, los convertidos por Dios son el resultado de esa vida de Dios.

Estos, Pablo y Bernabé, con algunos otros no quieren actuar en solitario, se saben Comunidad. Buscan poder discernir. El discernimiento es un don propio del Espíritu Santo. Ellos deciden acudir a quienes creen que han recibido este “don”, a los Apóstoles, que todos juntos y en Comunidad lo han recibido y son asistidos del mismo Espíritu..

A eso se llama humildad, al que busca la Verdad.

El verdadero discípulo y apóstol siempre está en esa búsqueda. En la búsqueda el apóstol se sabe poseído, asistido por la Verdad, pero sabe que no la posee, sino que sólo forma parte de ella; mientras permanece en esa búsqueda.

 

En ese camino hacia los Apóstoles en busca de la Verdad, la propia Verdad que los posee se va vertiendo y haciendo visible en aquellos hermanos que se van encontrando en el camino a Jerusalén donde están los Apóstoles..

Eso quiere decir que cuando alguien está “poseído”, no que posee la Verdad, sino que está poseído por ella y permanece en ella, ésta se contagia. Ya dice el dicho popular, al final campa la verdad.

Es cuestión de coherencia y humildad.

Los Apóstoles conscientes de su responsabilidad y conocedores de la Verdad, desoyen a aquellos que se creen poseedores, posesivos, posesos… y la buscan juntos en Comunidad.

El verdadero discípulo de Jesús, da gloria al Padre, comiendo y dando frutos del Espíritu Santo. No seleccionándolos.

Dame Señor, capacidad de asimilar y digerir.

 

¡ ABBÁ, AMÉM, ALELUYA !

Escrito por: ¡O poleiro das palabras!

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